DRENAJES

Un absceso es en una acumulación infectada de fluídos dentro del cuerpo. En general, las personas que tienen un absceso padecen fiebre, escalofríos y dolor en un lugar cercano a la zona involucrada. Si el paciente tiene estos síntomas, no es inusual que se lo someta a un test por imágenes (por lo general una TC) o de ultrasonido), con el fin de ayudar a identificar y hacer un diagnóstico correcto del abseso. Una vez que se diagnostica el absceso, el médico y el radiólogo de intervención trabajarán en conjunto para establecer una terapia adecuada. Siempre que se determine que no es riesgoso, se puede utilizar el drenaje percutáneo de absceso, que permite realizar una terapia mínimamente invasiva para tratar el absceso.

En el drenaje percuáteneo de absceso, un radiólogo de intervención utiliza la guía por imágenes (TC, ultrasonido o fluoroscopia) para colocar una aguja delgada dentro del abseso para obtener una muestra del líquido infectado de una zona del cuerpo como el tórax, abdomen o pelvis. Luego, se deja colocado un pequeño catéter de drenaje para que drene el líquido del absceso. Podría llevar varios días para poder remover todo el líquido. En forma ocasional, los abscesos que no pueden tratarse por medio del drenaje percutáneo podrían requerir de un drenaje quirúrgico en la sala de operaciones.